Raimundo Lanas 12, Trasera - 31014 Pamplona
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Desde que el mundo se paró

Hace unos días se cumplió un año desde que nos encerraron oficialmente en nuestras casas. Nos chocamos frente a frente con una realidad que creíamos lejana, “aquí no va a llegar el virus” decíamos.

Esta realidad lleva ya con nosotros un año y, aunque aún estamos poco a poco empezando a ver la luz al final del túnel, se trata de una etapa vital que está creando una huella en cada uno de nosotros y nosotras, en la comunidad en la que vivimos y en todo el mundo.

 

Echando la vista atrás…

Hace ya un año  el mundo se paró y esto supuso un estado de shock e incertidumbre que puso nuestra vida patas arriba. Pero también fue para algunas personas una oportunidad de parar, echar el freno al ritmo frenético que acostumbramos a llevar en nuestro día a día; el trabajo o los estudios, el cuidado de los hijos, las tareas de la casa, nuestra vida social… Aun con miedo, nos permitió disfrutar de otros pequeños placeres de la vida que normalmente se diluyen en nuestras rutinas; mirar por la mañana el sol de la ventana, desayunar tranquilamente, compartir tiempo de calidad con la familia, cocinar aquello que nunca hay tiempo, leer, dormir sin despertador, hacer una maratón de alguna serie…

Conforme avanzamos y nos dimos cuenta de que se trataba de una realidad que iba a durar más de lo que en un principio imaginábamos, la incertidumbre y la desesperanza fueron ganando terreno. Comenzamos a ser conscientes que nuestro bienestar, nuestra salud, nuestra vida social y nuestra economía… dependían cada vez más es otras personas, lo que nos fue llevando a un sentimiento de falta de control sobre nuestra propia vida.

Ante esta situación de estrés e incertidumbre constantes hemos sentido un torbellino de emociones que nos han llevado a reaccionar de diferentes maneras. Algunas personas han descargado su frustración buscando culpables e irresponsables. Otros, desde el miedo, han escogido un aislamiento estricto, sin apenas contactos sociales. También ha habido quien ha optado por la resignación o, desde la rabia, a negarse a creer en la existencia del virus…

 

Momento de seguir luchando

Cada uno de nosotros y nosotras, hemos sobrevivido a este año como hemos podido, con los recursos y estrategias que teníamos en cada momento. Han sido momentos tan desconcertantes, inquietantes e intensos que han puesto a prueba nuestras capacidades.

Muchos pusimos la esperanza en el nuevo año 2021, buscando una motivación y una ilusión para seguir luchando, y a pesar de que esa lucha todavía no ha finalizado y nos está llevando a lo que ya se conoce como “fatiga pandémica”, es importante…

que sigamos buscando formas de motivarnos,

de tomar el control en aquello que está a nuestro alcance,

de mantener los contactos sociales y las actividades de ocio que sean posible (siempre tomando precauciones)

y volver así a recuperar nuestra fuerza vital para conseguir superar la etapa que nos queda por delante.

 

Después de un año de pandemia…

El ser humano tiene la capacidad de adaptarse a las circunstancias y generar nuevas estrategias de afrontamiento según los aprendizajes que va interiorizando en sus experiencias.

¿Nos ha servido toda esta experiencia para crecer?  ¿Nos conocemos mejor? ¿Hemos tomado conciencia de las cosas que son importantes en nuestra vida? ¿Seguimos parándonos en el día a día? ¿Sabemos más sobre lo que sentimos y las capacidades que tenemos?

¿Hemos aprendido algo? o ¿quizás necesitamos que el mundo nos vuelva a parar para aprender?

 

En Centro Empsana encontrarás un espacio de reflexión para tomar conciencia de lo vivido durante este año y podrás encontrar las respuestas a estas preguntas. Esto puede ayudarte a fortalecerte, reforzando tu mundo emocional y tus aprendizajes, y potenciar la resiliencia que tienes dentro. ¿Necesitas un espacio donde conseguirlo? Puedes ponerte en contacto con nosotras desde aquí.

 

¡Cuéntale a tus amigos!