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calma

En busca de la calma

La sociedad ha ido evolucionando y cambiando a lo largo de los años, no sólo a nivel tecnológico, económico, cultural, ecológico (aquí tal vez ha retrocedido)… sino a nivel mental, relacional, social incluso temporal.


Donde antes había “tiempo para perder” en una buena conversación, una parada de autobús o simplemente observando el atardecer cada día; la observación, las conversaciones cara a cara o la espera en la parada se han convertido en insólitas porque no podemos permitirnos el lujo de perder el tiempo.

Actualmente el tiempo es la inmediatez, la rapidez… y esto exige a nuestra mente mayor velocidad para procesar, para aprender, para observar, para memorizar, para… llevando a dar mayor importancia a la cantidad y desvalorizando la calidad.

La manera en cómo vivimos hoy en día nos hace vivir en un estado de alerta continua, porque debemos alcanzar nuestras metas y nuestros objetivos “a tiempo”, sin perder ni un segundo. No somos conscientes de lo que a nivel físico, psicológico, social y espiritual supone vivir en un continuo estado de urgencia, alterando nuestro equilibrio y no siendo dueños de nosotros mismos.

Muy pocas cosas en la vida son urgentes o vitales, el resto simplemente alimenta la inmediatez.

Toma el control de tu motor, de tu cuerpo, de tu mente, busca tu propia velocidad. Llama a tu propio estado de calma.

Oda a la calma del Dalai Lama
Se llama calma y me costó muchas tormentas.
Se llama calma y cuando desaparece…. salgo otra vez a su búsqueda.
Se llama calma y me enseña a respirar, a pensar y repensar.
Se llama calma y cuando la locura la tienta se desatan vientos bravos que cuestan dominar.
Se llama calma y llega con los años cuando la ambición de joven, la lengua suelta y la panza fría dan lugar a más silencios y más sabiduría.
Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y dar.
Se llama calma cuando la amistad es tan sincera que se caen todas las máscaras y todo se puede contar.
Se llama calma y el mundo la evade, la ignora, inventando guerras que nunca nadie va a ganar.
Se llama calma cuando el silencio se disfruta, cuando los ruidos no son solo música y locura sino el viento, los pájaros, la buena compañía o el ruido del mar.
Se llama calma y con nada se paga, no hay moneda de ningún color que pueda cubrir su valor cuando se hace realidad.
Se llama calma y me costó muchas tormentas y las transitaría mil veces más hasta volverla a encontrar.
Se llama calma, la disfruto, la respeto y no la quiero soltar…

En Centro Empsana podemos acompañarte en la búsqueda de la calma y la serenidad. Un camino de crecimiento en el cual aprender a vivir de una manera más consciente, más autónoma y plena. La regulación y gestión emocional es la clave para encontrarla y para disfrutar de nuestra vida siendo dueños de nuestro propio tiempo.

Da el paso y coge cita o escríbeme si quieres aclarar alguna duda al respecto.

 

 

 

La foto que acompaña este texto es de Photo by Yoann Boyer on Unsplash

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