Raimundo Lanas 12, Trasera - 31014 Pamplona
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gente en casa

Yo decido quedarme en casa…

A lo largo de estas semanas el ambiente estaba enrarecido con esas noticias que nos llegaban desde China con eso de que había un virus, allá, lejos,  a miles de kilómetros de distancia… “¡Hasta aquí no va a llegar!” nos decíamos.

Nuestro ego no nos permitía ver que no somos invencibles y al final… ha llegado.

Llevamos una semana confinados en casa, sin poder salir. Algunos al menos tienen jardín, terraza, o van a trabajar (no sé qué es mejor) o tienen una mascota a la que pasear… pero todos y cada uno de nosotros y nosotras nos hemos visto privados de libertad.

Estamos privados de libertad porque un bichito invisible (al menos para el ojo humano) amenaza nuestra vida, nuestra sociedad y nuestra existencia. Visto así, sería fácil elegir quedarse en casa ante el peligro que supone ¿No os parece?

Sin embargo nos enrabietamos, nos cabreamos, nos enfurecemos…

He visto a mi alrededor diferentes reacciones emocionales, desde la rabia, la tristeza, el agobio, la soledad, la alegría, la euforia, la ternura, la calma… tan variadas y en ocasiones tan contradictorias que nos resulta hasta extraño ser conscientes de que somos capaces de sentir tantas emociones. Bienvenidos al mundo emocional en todo su esplendor.

Nos resistimos al confinamiento y esto sucede por la sencilla razón de que la raza humana necesita libertad. Y no hablo de una libertad de movimiento (que también) sino de una libertad de poder elegir cómo vivir sus propias circunstancias y que ahora mismo no es posible y sentimos que no podemos decidir nada.

Cuando todo nuestro mundo se ve alterado y la incertidumbre nos rodea, necesitamos sentirnos seguros, tomar el control sobre la situación. Pero en esta guerra tomar el control no depende en gran medida de nosotros, sino que son otros los que deben decidir por el bien común, por nuestra sociedad y debemos depositar nuestra confianza en ellos. Hablo de políticos, gestores, técnicos… pero también de sanitarios, personal de supermercados, bomberos, limpiadores, policías, farmacéuticos, repartidores… y todas aquellas personas que están trabajando y exponiéndose por nosotros.

Y entonces ¿cómo puedo sentir más seguridad y qué puedo controlar yo?

Decide quedarte en casa, no porque te lo diga el presidente o el ministro, o porque la policía te vaya a multar si sales. Tampoco porque los sanitarios nos pidan por activa y por pasiva que es lo mejor para todos. Decide quedarte en casa por ti, por los tuyos, por tu familia, tus amigos, tus compañeros…

Acepta lo que nos está tocando vivir, no va a cambiar porque tú te resistas, no va a desaparecer porque tú quieras que no esté pasando.

Cuanto antes pasemos página y aceptemos, antes podremos comenzar a pensar en el presente y en el futuro y comenzar a colaborar, más si cabe, para salir cuanto antes de ésta.

Toma la decisión, toma el control sobre tu vida. Yo decido quedarme en casa ¿y tú? 

Y si necesitáis algún tipo de ayuda para sobrellevar esta situación, aquí os dejo algún recurso que creo os puede ayudar. También recordaros que tenemos la opción de hacer sesiones online de 40 minutos de duración, para ayudarte a afrontar estos días. Si quieres más información o necesitas comentarme algo, escríbeme a info@empsanapsicologia.com

 

¡Cuéntale a tus amigos!